domingo, 9 de julio de 2017

Procesión del Corpus Christi en Teruel. Sobre la carroza realizada en Valencia en 1909, descripción, autoría y algunas curiosidades







"Las fiestas del Corpus en Teruel
Magnífica custodia que tan poderosamente ha llamado la atención..."

   "...Fotografía de la carroza, objeto de nuestra crónica, en la que aparece el Sr. Solís con la mano puesta sobre el motor-guía de su invención." (Letras y Figuras, Valencia, sábado 24 de junio de 1911.)






   La carroza de la Custodia del Corpus de Teruel fue realizada en Valencia en 1909 por el tallista Antonio Sanmartín y el escultor N. Navarro. Hubo algunas dificultades a la hora de mover el conjunto con la Custodia, a causa del peso y envergadura. En junio de 1911, la revista valenciana letras y Figuras publicó esta fotografía de la carroza y Custodia del Corpus de Teruel, con una extensa explicación que, por su curiosidad y por si fuera de interés, reproducimos aquí:


   "Con gran solemnidad y asistencia de nutridas corporaciones y autoridades oficiales, se ha celebrado en Teruel la procesión del Santísimo Corpus Christi.
   Las fuerzas del Regimiento Infantería de Otumba, que guarnecen la plaza, al mando del Teniente Coronel Sr. Ponce de León, rindieron los honores de ordenanza.
   Un público inmenso esperaba fervoroso el paso de la hermosa carroza que conducía la valiosísima custodia, que este año ha dado la nota de más novedad.
   Hace tres años, el reputado artista valenciano Sr. Sanmartín, construyó la carroza, que en su género, es una verdadera obra de arte.
   El enorme peso (3.000 kilos próximamente), hacía de tal modo laboriosa la impulsión, que resultaba casi imposible la marcha por las calles de la ciudad, sin más energías que las del hombre. Intervinieron para vencer este obstáculo ingenieros y mecánicos inteligentes, quienes á pesar de sus buenos deseos no pudieron en los tres años transcurridos salvar la dificultad, dándose por conclusa toda gestión encaminada á lograr el propósito deseado, que una casualidad, verdadera casualidad, vino á resolver.
   En Mayo último, viajaba en un tren el ingeniero electricista D. José Solís, y con él, el virtuoso sacerdote de Teruel M. Juan José Alegre; entre viajeros es muy corriente entablar conversación, y á ella se debe conociera el Sr. Solís, por boca del sacerdote, el problema. El Sr. Solís, muy conocido en Valencia por sus originales trabajos, especialmente en aquellos de más difícil solución, interesó desde luego el relato del sacerdote, y desde aquel día dióse en pensar la forma de resolver lo desahuciado por profesionales y técnicos, que él, profesional también, no consideraba imposible. Al efecto, visitó Teruel, vió la carroza, y en el acto su vasta inteligencia concibió el medio, que más tarde, puesto en práctica, dió satisfactoriamente solución á tan difícil problema. Se comprometió ante el Cabildo el Sr. Solís, el 22 de mayo último, á dar solución al problema, á riesgo y ventura propia, prometiendo que la carroza recorrería las calles de la población, pues estaba seguro de su procedimiento, y así fué, en efecto: la hermosa carroza, sin ninguna clase de dificultades, recorrió las calles de la carrera marcada, subiendo y bajando aceras para virar en las esquinas que admiten curvas de muy poco desarrollo; en una palabra, problema resuleto por lo matemáticamente dispuesto del mecanismo. (...)"
  


   Y en 1933 la revista Arte y Letras publicó esta descripción de la carroza de la Custodia, proporcionándonos además los nombres del tallista y el escultor valencianos que la realizaron:


   "(...) Esta custodia se coloca sobre la artística carroza que para esta joya fabricó el Ilmno. Cabildo  en 1909 y en la que trabajaron los artistas valencianos  Antonio Senmartí, como tallista, y D. N. Navarro, como escultor. La carroza es de madera de Flandes, cadro y roble toda tallada y de la mejor escultura y más delicado gusto. Está montada sobre un armazón de hierro de movimiento. Es un óvalo próximamente de 5x3 metros, su friso o petril circuye y está cuajado de angelitos de cuerpo entero que llevan una como cadena de ramos de espigas y de parra con uvas atributos de la Sagrada Eucaristía, y todo el friso dorado con finísimo oro a brillo y mate. Sobre una gran nube perfectamente plateada y sentado sobre ella en los dos ejes los cuatro evangelistas de tamaño natural tan bien tallados, que son verdaderos ejemplares de arte, que los firmaría el maestro más escrupuloso; estos tienen acertadas pinturas, encarnación y espolinado, y lo mismo los cuatro animales Apocalípticos que los acompañan, que nada dejan que desear. Sobre la nube cuatro ángeles de regular tamaño en tono de marcha con singular gentileza, que en una anda cuyos palos descansan en sus hombros, portan el gran libro de los siete sellos en donde descansa ya la Custodia antes descrita.
   No falta dencima del Evangelista San Juan y en medio casi de los dos ángeles delanteros que portan el libro y custodia, otro ángel en pie y con larga trompeta.
   Es tal el dorado encarnación y belleza de todo este conjunto, que es poco menos que imposible detallarlo en el corto espacio de un artículo.  Por eso concluyo diciendo que aunque el Cabildo hiciera gastos superiores a sus fuerza por el coste no sólo de la carroza y aparato de movimiento, sí que por las obras de portada que originó, para dar a las puertas una altura mayor de cinco metros, que tal es la del soberbio conjunto de la carroza y la Custodia sobre ella, puede estar contento porque trajo a Teruel una obra que hará época en la Catedral y casi inmortalizará a los que la concibieron, pagaron y ejecutaron."
 
   (Firma "Magus". Arte y Letras, 6 de junio de 1933.)






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